La creatividad como fuente de innovación
La innovación es sinónimo de gestión, de metodología y de proceso sistemático y continuado que implica al conjunto de la empresa y, eventualmente, a otros agentes externos.

Si recordamos las distintas definiciones sobre innovación que vemos en el Máster en Business Innovation, y las intentamos reducir a ideas clave destacaríamos: crear nuevos recursos; adaptar recursos existentes; crear riqueza, un cambio; proceso que transforma una idea en valor para el cliente; crear beneficios para la empresa; generar un flujo constante de innovaciones, etc. Si queremos sintetizar aún más estas ideas clave las podríamos concentrar en dos conceptos: proceso sistemático y acto de creación: gestión y creatividad.
Gestión porque el proceso de innovación no es solo el resultado de una idea brillante formulada por una persona individual. Como podemos ver en el libro Citynomics del que soy autor, la innovación se gestiona de forma sistemática mediante metodologías concretas que permiten transformar las ideas en proyectos transformadores.
Por tanto, innovación es sinónimo de gestión, de metodología y de proceso sistemático y continuado que implica al conjunto de la empresa y, eventualmente, a otros agentes externos.
Creatividad porque el proceso de innovación significa la creación de algo nuevo que antes no existía. El acto creativo está ineludiblemente en el centro del proceso de innovación porque sin él es imposible crear nada nuevo; con los procesos sistemáticos podemos administrar una empresa. Pero para que esta se constituya como una fuente continua de riqueza y de valor para el cliente, debemos introducir la creatividad en el núcleo de los procesos sistemáticos que la definen.
¿Qué creatividad?
¿De qué tipo de creatividad estamos hablando? ¿De la de un poeta, un músico o un escritor; la de un científico o un ingeniero; la de un artesano o un agricultor? Todos ellos intentan crear algo nuevo que antes no existía, todos ellos son creadores. ¿Por qué se suele asignar un valor y un reconocimiento social distinto a los actos creativos según sean el ámbito o la disciplina?. El conocimiento, la creatividad, la innovación son elementos del acto creativo que desarrollan millones de personas cada día en todo el mundo. Veamos algunos aspectos sobre cómo ha sido tratada la creatividad desde el mundo intelectual.
C. P. Snow en su obra «The Two Cultures», las dos culturas, manifiesta su sorpresa cuando en numerosas reuniones con personas consideradas cultas según los estándares de la cultura tradicional, estas se refieren a la supuesta incultura de los científicos. Y ante ello añade: “Una o dos veces me han provocado y he preguntado a quienes estaban presentes cuántos de ellos podían describir la Segunda Ley de la Termodinámica”. La respuesta fue fría, y también negativa. Y sin embargo, lo que yo preguntaba puede considerarse el equivalente científico de “¿ha leído usted alguna obra de Shakespeare?”. Las personas consideradas cultas y creativas según la cultura tradicional, en el fondo ignoran buena parte de “las otras culturas”. En realidad son ignorantes que ignoran su propia ignorancia. Pueden ser creativas dentro de su parcela cultural pero no lo son en sentido amplio.
Por otra parte, el gran pensador y humanista George Steiner manifiesta su opinión sobre el acto creativo: «el misterio de la creación es el que me ha fascinado toda la vida». Y añade que el acto de crear es profundamente diferente de la más brillante de las opiniones. ¿Cuándo realmente creamos algo nuevo y cuándo nos limitamos a emitir solamente opiniones? Por brillantes que estas sean, con ellas no demostramos nuestra capacidad creativa.
Según Steiner, «La maravilla de los grandes creadores es una cosa que simplemente no entendemos». El acto creativo sería pues algo mágico que escapa a nuestra comprensión y por tanto contrario a toda idea de gestión de metodología o de sistemática. Sin embargo, Steiner también manifiesta sus dudas, y añade que quizás el misterio se explica por la existencia de las metáforas y por la habilidad de conectar regiones desconectadas de la mente humana. ¿Podemos ayudar a activar estas conexiones?, ¿quizás podemos hacerlo mediante la sistemática?, ¿es decir, mediante metodologías adecuadas a cada caso? Insistiremos en la creatividad y las regiones del cerebro en un próximo artículo.
El mismo Steiner en su obra Fragments (2013), afirma que: «…la creatividad de primer orden, que a menudo se compara metafóricamente con la creatividad divina, no se puede comprender y, todavía menos, predecir». ¿Será que la creatividad que alimenta a la innovación no sería de primer orden? ¿Quién determina estas categorías creativas?, ¿qué sería de primer orden y qué de segundo orden? En este libro, Steiner habla de leones y de ratones, siendo los primeros los creativos de primer orden y los segundos el resto de la humanidad entre los que él mismo se coloca. Este discurso entronca con la idea de creación y genio creativo. ¿Es esto así en la creación que lleva a la innovación?, ¿solamente el genio puede crear y, por tanto, innovar?
Durante mucho tiempo hemos romantizado la creatividad como si fuera un regalo divino. Una chispa inexplicable que cae —solo a veces— sobre unos cuantos elegidos. Stefan Zweig lo veía así: crear era casi un milagro, un momento de éxtasis en el que algo surge de la nada.
Bajo esa lógica, la creatividad sería exclusiva de genios: músicos, pintores, poetas. Nada de ingenieros, empresarios o científicos. Nada de juntas, procesos o metodologías. Solo inspiración pura.
Pero hay un problema con esa idea: si fuera cierta, innovar en equipo sería imposible. Y claramente no lo es.
De hecho, el propio Zweig deja una grieta en su teoría. Al analizar a Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven, descubre algo incómodo: dos genios, dos caminos opuestos.
Mozart parecía escribir como si alguien le dictara desde otro plano; Beethoven, en cambio, construía su obra entre borradores, correcciones y obsesión.
Mismo resultado brillante. Procesos completamente distintos.
Entonces, ¿qué nos dice esto? Que la creatividad no tiene una sola forma de ocurrir.
Zweig termina aceptando algo más interesante: la creación necesita concentración, pero también una mezcla extraña de inspiración y trabajo. Ese “rayo divino” puede existir, sí… pero dura segundos. Lo que viene después —lo que realmente convierte una idea en algo valioso— es insistir, pulir y construir.
Ahí es donde entra la visión más terrenal. La famosa idea atribuida a Thomas Edison: 1% inspiración, 99% transpiración. Incluso genios como Pablo Picasso trabajaban incansablemente.
La creatividad, entonces, no es un privilegio místico. Es una práctica.
No necesitas ser un “león creativo”. Necesitas entrenar tu atención, mezclar ideas, equivocarte sin miedo y, sobre todo, trabajar sobre lo que imaginas.
Porque sí: el instante creativo puede parecer magia… pero lo que lo sostiene siempre es método.
Para saber más puedes ver
Creatividad e innovación en la empresa
Hemos visto que la innovación se hace en la empresa y que no existe innovación sin creatividad. La pregunta que deberíamos hacernos podría ser: ¿cómo integramos gestión y creatividad?
Mediante el trabajo en equipo, la selección de personas creativas, la creación de equipos de trabajo plurales en donde se unan perfiles personales distintos que fomenten la creatividad y el liderazgo fuerte de estos equipos. Equipos que tengan un factor Q como los que explica Jonah Lehrer (Imagine, 2012).
Mediante el uso de metodologías que activen la creatividad y la innovación, como las que hemos apuntado en algunos artículos anteriores. Propongo el desarrollo de una nueva disciplina: la gestión de la creatividad para la innovación.
¿Seremos capaces de fomentar la cultura de la creatividad, superando las dos culturas que ya denunciaba Snow hace años? Se trata de orientar el talento hacia la creatividad y la innovación. Se trata de ser tan milagrosos y divinos como los artistas creativos de los que nos hablan Zweig y Steiner y a la vez aplicar metodologías sistemáticas de gestión de la innovación como las que vemos en el MBI.
Fuente: https://www.il3.ub.edu/blog/la-creatividad-como-fuente-de-innovacion/?utm_source=chatgpt.com
